La sombra es como el cielo
El día del niño se acercaba otra vez y la eterna plegaria de un caballo se haría presente otra vez.
−Este año lo tendrán −dijo el papá−, lo compraremos cundo regresemos a la casa del campo.
Rafa de 12 años y Aldo de 10 estaban mas entusiasmados de lo que sus padres creían.
−No −dijeron a coro−. Lo queremos este año y justo ese día.
El día llego y papá tenía ya todo planeado, no tenia el dinero para financiar un caballo real a sus hijos pero a pesar de eso compro un caballo de plástico de esos que usan los fotógrafos de los parques. Era un precioso animal color blanco con flores de colores en todo el cuerpo y unos ojos enfurecidos adornando su cabeza.
¬−El caballo esta en el patio trasero −confesó papá en el desayuno−. El problema esta en que no hay lugar donde tenerlo cómodamente, el patio trasero es muy pequeño y no tenemos donde pueda comer tranquilamente, además no lo podemos tener dentro de la casa ¬−decía papá seriamente pero riéndose mentalmete−.
Los niños inmediatamente corrieron al patio trasero y aunque el padre esperaba una gran desilusión por parte de sus hijos −para el cual ya tenia un discurso preparado− ellos lo vieron como si fuera mas que un caballo real, como si fuera un caballo mágico.
No tardaron mas de una tarde para que los niños llevaran al animal hasta su habitación, donde además de colocarlo en un lugar estratégico lo llenarían de mas colores de los que ya tenia anteriormente.
−¡¿Pero que es eso?! −Después de ver semejante cosa mamá no hizo más que soltar un suspiro de resignación− ¿para que quieren esa cosa aquí dentro?
−No es una cosa mamá, es un caballo y es el mejor que conozco ¬−dijo Aldo.
Tienes razón hijo ¬−asintió mamá sonriendo− nunca habia visto caballo más limpio que ese en toda mi vida.
Mamá y papá salieron como todos los domingos al medio día a la iglesia dejando a los niños como gobernantes absolutos de la casa, ese no era más que el momento preciso para sacar a galopar al caballo en la pradera de la sala. No era difícil, solo había que cerrar bien todas las cortinas y todo orificio por donde pudiera entrar la luz, ese ente invasor que destruye todo. En la ausencia de la luminosidad aterradora la hierba crece y la tierra se agranda, las praderas surgen y las estrellas se asoman por doquier. Entonces, le soltaron las riendas al caballo y todo lo que le pudiera estorbar para correr a su gusto en las oscuras praderas de la sala, donde solo quedaban sillones aterciopelados y una tele en medio de un inmenso escenario de hierba y montañas.
−La sombra es como el cielo −dijo Rafa−: entre mas oscuro es este campo, más grande se vuelve la pradera.
Así, siguieron galopando cada domingo al medio día. Unas veces lo dejaban suelto por completo y otras tantas subían a el con torpeza para recorrer el maravilloso lugar. Con el tiempo aprendieron a domar al animal y decidieron pedir a sus padres que les compraran un equipo completo de monta de primera calidad.
−Está mal que tengan a ese caballo en su habitación −dijo el padre−. Pero es peor que quieran tener todo un equipo profesional de monta para un caballo que se tiene encerrado.
−¿Y si sacamos calificaciones perfectas en la escuela? −Dijo Aldo.
−No −Dijo la madre, asustada− Ya no más.
El padre inmediatamente reprochó su intransigencia.
−Es que estos niños no hacen nada por cumplir con su deber −dijo ella−, pero por un capricho son capaces de ganarse la silla misma del director.
Los padres no dieron una respuesta definitiva al asunto. Pero Rafa y Aldo, que nunca habían obtenido las mejores calificaciones de la clase, ahora eran los mejores de la escuela. Esa misma tarde sin que hubieran vuelto a pedirlo, encontraron en el dormitorio el equipo de monta de primera calidad envuelto para regalo en su habitación. De modo que el domingo siguiente galoparon el la pradera con mayor agilidad que nunca antes y con la soltura de un jinete profesional en su campo personal.
En la calificación final los niños fueron aclamados por los directivos de la escuela como ejemplos del alumno perfecto, así que los padres sin esperar a que los niños lo pidieran preguntaron por aquello que querrían en esta ocasión. Esta vez los niños fueron más razonables y solo pidieron una pequeña reunión con sus amigos en casa.
El domingo siguiente mientras los padres estaban en misa de medio día los vecinos vieron como la casa llena de niños se encontraba en llamas sin que nada ni nadie hiciera nada para enfrentar el fuego.
Los niños presumían a su adornado corcel mientras algunos amigos tocaban los juguetes, otros, saltaban en las rechinantes camas y otros tantos tomaban a escondidas las cervezas que papá tenia en el refrigerador. Alberto, que siempre tuvo miedo a la oscuridad no se hacia a la idea de ver correr al corcel en la infinita pradera, así que saco un encendedor de su bolsillo al percatarse de la oscura locación que los comenzaba a rodear.
El caballo que jamás había visto una luz en medio del campo abierto se asusto demasiado como para esquivar la lucecilla que invadía la total oscuridad del campo, tocándola y desintegrando lentamente al corcel en una luz que destruía e incendiaba cada parte de la pradera rápidamente sin dar oportunidad a los demás niños de siquiera controlar al corcel que corría por todo el campo aterrorizado expandiendo mas y mas esa luz que todo lo carcomía.
Al final, la gran sala se había convertido en un rodeo, donde Aldo termino montado hasta el final en su noble corcel blanco con ojos de furia, mientras que Rafa con un lazo en mano trataba aun de cazar a su noble amigo para tranquilizarlo, los demás niños, petrificados en la terrible luz calcinante terminaron debajo de las sillas, mesas y árboles de la pradera ahora desaparecido por la luz incandescente.
Me conocen de muchas maneras, entre las que mas destacan podriamos destacar la de "Master""Claiborne" o "Forest" y de hoy en adelante me bautizo a mi mismo como el "Jodido adminstrador" de este blog.
Me gusta hacer paginas web en mis ratos libres pero aun mas me gusta ser blogger, ¿por que? bueno por que es fácil, rápido sencillo y sobretodo muy divertido.
Vivo en la Ciudad de México conocida desde hace poco tiempo como la ciudad de la esperanza.