Una nota muy atrasada...
El día parecía normal, el despertador sonaba como de costumbre su música estridente que hacia comenzar el día de mala gana como todos las mañanas en que hace su estridente labor.
El calendario aun mantenía aquella hoja ahora vieja día anterior, aquel día que no había tenido nada de espectacular más que el regreso a clases y el encuentro con los ya familiares desconocidos que comparten el mismo sueño universitario.
El desfile parejas en los pasillos, las flores por todos lados, los globos y sobretodo los amantes empedernidos recordándose unos a otros el pacto eterno entre ellos sellado en un beso me recordaba a la nueva hoja del calendario: 14 de Febrero.
La indiferencia se apodero de mi por unas horas, sentía que el truco mercadológico era mas que eficiente en los jóvenes enamorados, al final de mi reflexión me di cuenta de que la trampa era demasiado buena como para omitir mi participación en ella. Retome unos segundos mis pensamientos, mi corazón latía a un ritmo distinto al de la monotonía, mi cuerpo invadido lentamente por una multitud de sentimientos demandando hablar con la culpable de su existencia y no cederían hasta satisfacer su repentina petición.
Las clases terminaron, pero esas ansias que habían aparecido tiempo atrás seguían reclamando satisfacción, complacerlas era necesario y tomar el teléfono en ese momento era la solución. Busque a la culpable de la invasión en la ya congestionada agenda de ese artilugio moderno de mi bolsa.
La llamada estaba planeada, dar una entrada sorpresiva pero sutil, comentar algunas cosas referentes al día y saciar a los demandantes en su petición para hacer una rápida pero elegante salida que dejaría a todos satisfechos y tranquilos.
El plan falló, desde la introducción al tema es estruendo de la multitud de emociones dentro de mi dio un grito enardecido de felicidad, la anarquía dentro de mis emociones se hizo presente suponiendo que existiera algún gobierno sobre ellas, la explosión comenzó y no podían saciarse las ansias de atender uno a uno a los manifestantes que exigían expresarse ante la ahora gobernante.
El tiempo pasó y los manifestantes fueron complacidos, la tarde caía y era tiempo de retornar al hogar, tiempo de volver a la rutina y ser espectador otra vez de la soledad colectiva de esta ciudad. La alegría apareció durante un tiempo, ahora, regreso a ser parte de ese espectáculo diario al que todos pertenecemos sin quererlo y a veces sin saberlo.
Me conocen de muchas maneras, entre las que mas destacan podriamos destacar la de "Master""Claiborne" o "Forest" y de hoy en adelante me bautizo a mi mismo como el "Jodido adminstrador" de este blog.
Me gusta hacer paginas web en mis ratos libres pero aun mas me gusta ser blogger, ¿por que? bueno por que es fácil, rápido sencillo y sobretodo muy divertido.
Vivo en la Ciudad de México conocida desde hace poco tiempo como la ciudad de la esperanza.
Alejandro dijo
A que se refiere con que el hombre es un drogadicto..
27 Junio 2006 | 07:27 PM